Encuentro con Benedicto




ENCUENTRO CON BENEDICTO

Me preguntaba confusa:
¿los curas no tienen polla?
Y con esta enorme duda
entré a una iglesia de Roma.

Al fondo vi a un individuo
todo vestido de blanco
que acercándose me dijo:
soy Benedicto, el germano.

Me sonaba familiar,
y aunque me daba vergüenza
compartí con el chaval
esta duda tan inmensa.

Así, subiéndose el hábito
a la altura del ombligo
me enseñó con gesto plácido
un instrumento divino.

Era una flauta magnífica
de carne rica y hermosa
que arrodillándome tímida
quise tocar con mi boca.

¡Ay, Señor, cómo sonaba
esa flauta celestial
que dejaba en mi garganta
el gusto de un buen manjar!

Levantando mi faldita
di mi espalda al hombre bueno,
que me introdujo su encíclica
hasta el fondo de mi templo.

¡Fue como un canto bendito
que llegara de la gloria
sentir en mi jardincillo
todo el poder de su polla!

Jessy Subeca

En la Oficina




EN LA OFICINA

Qué aburrido resulta
pasarme la mañana en la oficina,
sentada ante el teléfono
y ordenando papeles todo el día.
Menos mal que mi jefe es comprensivo
y me regala muchas alegrías.
Hoy, a media mañana,
me dijo: Jessy, ven a mi oficina,
que voy a enloquecer con estas cuentas...
y tengo que enseñarte una cosita.
Así que yo, repleta de esperanzas,
guardando en un armario mis braguitas,
me apresuré ligera a su despacho
moviendo mis caderas presumida.
Qué linda, Jessy, estás esta mañana,
y qué sexy esa falda tan cortita,
me dijo al recibirme sonriente
y yo me quedé llena de alegría.
Me tuve que sentar en su regazo,
a falta de otra silla,
y me excité al sentir sus fuertes manos
llenándome de cálidas caricias.
Me acomodé, mis piernas separando
y ofreciéndole mi húmeda vagina,
y el se abrió la bragueta liberando
el cetro poderoso de su hombría.
Me puso a cuatro patas y de un golpe
me la metió hasta el fondo, ¡qué alegría!
Después en torno al ano,
sentí extender un poco de saliva
y su hermosa herramienta penetrándome
por el culo, que es donde más me excita...
Así el resto pasé de la mañana,
disfrutando de tan hermosa dicha;
¡gracias a Dios no ha sido
la jornada de hoy tan aburrida!

Jessy Subeca

El Piropo





EL PIROPO

Hoy me siento feliz: un guapo mozo,
de figura gallarda, apetitosa,
todo mi corazón llenó de gozo
cuando me dijo que era muy hermosa.

Yo, sumisa y coqueta, sonreí
llevando mi mirada a su bragueta,
cuando de forma súbita sentí
el tacto de su mano en una teta.

-Vente, cielo- me dijo- a esa esquinita,
que aunque esté en plena calle es muy discreta;
allá voy a enseñarte una cosita,
verás que gusto cuando te la meta.

Entonces pude ver su hermosa joya
que comencé a chupar con devoción...
¡Ay qué feliz que soy cuando me folla
un extraño tan zafio y fanfarrón!

Me puso a cuatro patas bruscamente,
penetrando en mi raja diminuta,
como me gusta a mí, salvajemente,
haciéndome gozar como a una puta.

-Abre las nalgas, zorra- en tono chulo
mi encantador extraño me gritó,
y me hizo disfrutar cuando en el culo
su hermosa polla ardiente penetró.

Tras acabar le dije: -Me despido,
encantada, muñeco, fue un placer;
me voy que está al llegar ya mi marido
y quiere hallar en casa a su mujer.

Jessy Subeca

El Repartidor





EL REPARTIDOR

Pasa dentro, muchacho, y deja la bombona
al fondo a la derecha, y toma esta propina;
disculpa que por culpa de esta calor que hace
te haya abierto llevando tan sólo mis braguitas...
Ay, con este bochorno y estas temperaturas
por todo el cuerpo entero no sé por qué me pica;
me pongo esta pomada tan fresca y refrescante
que me relaja mucho, me consuela y me alivia...
¿Podrías ayudarme y untarme por la espalda
con mucho cuidadito y tacto la cremita?
Vente, guapo, a mi cuarto, que allí estáremos cómodos;
mi esposo está viajando y yo estoy aburrida,
así que estoy contenta de que con esta excusa
tener por un ratito tu buena compañía.
Así, cariño mío, desde arriba hasta abajo,
con dulzura, süave, que no tenemos prisa...
Ummm ya veo que te gusta untarme la pomada,
y no sólo en la espalda, también en mis tetitas...
Ay, qué gusto, qué gozo, qué tiernas son tus manos...
.... y fuertes, qué placer... Sigue así, vida mía...
Uy esas son mis nalgas, ¿te gustan?, ¿son bonitas?
Ay, niño, con que gusto me bajas las braguitas;
así, úntala por todos los rincones, me encanta,
ay, y adentro del ano también... ¡qué maravilla!
Uy, Dios mío, ¿qué siento? Eso no son tus manos...
Con su enorme cabeza esa joya acaricia
entre mis prietos glúteos mi pequeño orificio;
me abriré para darle mi amable bienvenida.
Así, cariño mío, métela muy despacio...
Ay, niño, con cuidado... Me haces daño, mi vida...
Ummm sigue así, tesoro, hazme sentir muy puta,
que golpee mil veces tu herramienta divina...
¡Como me excitas, nene! Échalo todo dentro
y déjame el recuerdo de tu amada visita...
¡Ay, Señor! ¡Qué placer! Hasta muy pronto, guapo;
para cuando precises, tienes aquí una amiga.

Jessy Subeca

El Novato





EL NOVATO

Ya se marcha el pequeño visitante,
mi jovencito y virginal cliente
que ha estrenado su dote impresionante
entre los pliegues de mi carne ardiente.

Tan tímido, tan tierno e inocente,
dejé que por detrás y por delante
gozara de mi cuerpo largamente
cual hice yo de su pincel gigante.

Me excitaba saberme la primera
que llevaba esa joya a la garganta
y me esmeré con temple y con pasión.

Plantó en mis orificios su bandera
con esa dulce furia que me encanta
pues los novatos son mi perdición.

Jessy Subeca